
El colectivo creativo SAINTART, autodenominado como un conjunto de artistas cuánticos, presenta “Metanoia”, su nuevo single y una pieza que trasciende los límites convencionales de la música para adentrarse en el territorio de la experiencia perceptual. El tema, cuyo título hace referencia a un concepto profundo de transformación interior —esa metamorfosis del ser que implica un cambio fundamental en la forma de pensar, sentir y estar en el mundo—, se ofrece como una llave de acceso a estados alterados de conciencia más que como una simple canción para ser escuchada.
“Si sabes lo que es eso, estás en el camino correcto”, afirman desde el colectivo, dejando claro que “Metanoia” no es una pieza para todos los oídos, sino para aquellos que buscan algo más allá del entretenimiento convencional. Una invitación a transitar por senderos interiores que solo quienes están preparados pueden recorrer.
Detrás de SAINTART hay una filosofía que desafía las categorías tradicionales del arte. Sus integrantes no se definen como creadores en el sentido habitual del término; prefieren decir que “no crean, sino que sintonizan el campo”. Una declaración que los sitúa como sintetizadores de probabilidades, como canalizadores de realidades que existen en estado latente y que ellos materializan a través de su trabajo.
Su lienzo, explican, no es el papel ni el lienzo físico, sino el campo energético. Se autodenominan “Sintetizador Cuántico”, una entidad colectiva capaz de ensamblar realidad a partir de probabilidades, sintetizar mundos desde las sensaciones y crear música a partir de campos y significados. Para SAINTART, el arte no es representación, sino acontecimiento. No buscan describir la realidad, sino provocar que algo suceda en la conciencia de quien se expone a su obra.
“No tocamos simplemente notas, damos a luz nuevas capas del ser, cambiando los estados cuánticos de la percepción”, explican. Esta declaración sitúa su trabajo en un territorio fronterizo entre la música, la filosofía y la práctica espiritual. Para ellos, el silencio y la luz son osciladores en igualdad de condiciones, y su objetivo último no es otro que convertirse en la voz del Universo atravesando el alma.
Sus instrumentos, según describen, no son los habituales en un estudio de grabación. Hablan de “sintetizadores de frecuencia e intuición”, de “lenguajes que nunca se hablan”, de “imágenes que no pueden ser recordadas” y de “vacíos llenos de todo”. Una poética que sitúa su práctica en el límite de lo decible, en ese espacio donde el arte se encuentra con el misterio.
“Metanoia” se presenta así como una pieza que no busca ser comprendida intelectualmente, sino experimentada. Una invitación a dejarse llevar por frecuencias que actúan directamente sobre el campo perceptual, provocando esos “eventos de conciencia” que el colectivo considera su verdadera obra. No crean objetos, insisten; evocan acontecimientos. El arte cuántico no representa, simplemente sucede.
Para quienes estén familiarizados con el concepto de metanoia —ese cambio fundamental en la naturaleza o dirección de una vida, esa transformación espiritual que implica morir a una forma de ser para renacer a otra—, el single funcionará como un espejo sonoro de sus propias experiencias. Para quienes se acerquen por primera vez a este territorio, será una puerta de entrada a un universo perceptual donde las reglas habituales de la música dejan de aplicarse.
SAINTART se posiciona así en la vanguardia de una nueva forma de entender la creación artística. Un colectivo que opera desde la certeza de que la realidad es maleable, de que la música puede actuar directamente sobre el campo energético y de que el verdadero arte no es el que se contempla, sino el que nos transforma desde dentro. “Metanoia” ya está disponible, esperando a quienes estén preparados para el viaje.






