
El 20 de febrero, Mikel Izal hizo escala en el Sant Jordi Club de Barcelona ante alrededor de 4.500 personas. Era la antepenúltima parada de su gira de despedida El Miedo y el Paraíso, que concluirá el 28 de febrero en el Movistar Arena, y que marcará un necesario descanso tras un periodo intenso: el cierre de su etapa al frente de IZAL y el arranque de su camino en solitario con banda renovada. La velada contó además con la actuación de MERINO como grupo telonero invitado, formación con la que comparte el tema “Cerca del Invierno”, reforzando así la conexión artística sobre el escenario.
El concierto mantuvo la estructura por capítulos que ha definido toda la gira, un formato que le permite recorrer las distintas etapas de su dilatada trayectoria y estructurar los conciertos con precisión literaria. Desde canciones que marcaron su recorrido con IZAL, hasta un tramo más íntimo y contenido, donde el formato se transforma y la banda se reúne alrededor de una mesa sobre el escenario, reduciendo pulsaciones y acercando las canciones al público. Ese bloque central funciona como un paréntesis emocional antes de la explosión final.

Porque si algo sabe hacer Mikel Izal es dosificar la tensión. En la recta final llegan los temas que el público reclama desde el primer minuto, pero es esa espera la que hace que este momento sea tan increíble cuando llega. Es el momento de disfrutar, con ese nuevo toque que le ha dado Mikel a todas sus canciones, temas como “Pequeña gran revolución”, “El Baile”, “Copacabana”, “La mujer de verde” y “El Paraíso”, esta última fue la encargada de cerrar la noche con ese aire de himno que resume el espíritu de la gira y el concierto. Hemos pasado por todas las fases hasta llegar al paraíso. El Sant Jordi Club, entregado, coreó cada nota.
Pero más allá del repertorio y las canciones, hay un rasgo que distingue sus directos: la palabra. Mikel Izal no se limita a agradecer; reflexiona e reivindica. Habla de la importancia de ser mejores personas, de disfrutar el camino, de hacer cada concierto un espacio de celebración necesaria e incluso de adoptar animales o recuerdos a diferentes salas que curtieron sus pasos como cantante hasta llegar a un Sant Jordi Club. Su concierto es un viaje por capítulos a todas sus fases como artista, incluida aquella semilla inicial representada por “Eco”, canción perteneciente al EP Teletransporte, publicado en 2010. Más de quince años de trayectoria condensados en dos horas que funcionan como balance y celebración de una carrera llena de éxitos.

Y como él mismo canta, ahora llega el momento de hacer una “Pausa”. Un alto en el camino para recargar energías tras una etapa intensa y volver, cuando toque, con fuerzas renovadas y seguro que ideas sorprendentes, porque Mikel Izal es un artista al que no le gustar estar en el mismo sitio, le gusta darle un giro artístico a todo lo que toa. El 20 de febrero en Barcelona no fue una despedida definitiva, sino un hasta pronto consciente y necesario.
Artículo de Eva Ladevesa (twitter.com/miviajemusical) para ElFiesta.es






