
Regio acaba de lanzar 'Instintos', su nuevo single disponible en plataformas digitales, y con él el artista de rock alternativo da un nuevo paso en su carrera en solitario, sumergiéndose en ese conflicto permanente entre la razón y el deseo, en la contradicción de saber qué camino deberías tomar mientras algo dentro de ti te empuja justo hacia el contrario. Tras recorrer escenarios junto a bandas como Celtas Cortos, La Fuga o Kitai en su anterior etapa, y tras la acogida de 'En el ruedo', su carta de presentación en solitario, Regio presenta un sonido visceral y emocional donde la tensión emocional, el descontrol y las ganas de sentirlo todo conviven sin filtros. Hay en esta canción algo de batalla interior, de esas peleas que se libran en silencio y que rara vez se ganan.
'Instintos' se sumerge en esa contradicción permanente: la de saber qué deberías hacer mientras los instintos te arrastran en dirección contraria. "No importa cuánto luche por mantener el control, al final siempre ganan los instintos", canta Regio con una energía casi autodestructiva, en un estribillo diseñado para ser gritado. La letra habla de esa convivencia forzada con el miedo, el impulso y las ganas de sentirlo todo, una tensión emocional constante que termina convirtiéndose en una batalla imposible de controlar. No es una canción sobre la derrota, sino sobre la aceptación: la de entender que no siempre se puede ganar, que a veces los instintos son más fuertes que la razón y que rendirse a ellos no es un fracaso, sino una forma de honestidad con uno mismo. Es un tema sobre la contradicción humana, sobre la guerra interna que todos libramos entre lo que sabemos que es correcto y lo que deseamos, y sobre la extraña paz que llega cuando dejamos de luchar y aceptamos que los instintos, al final, siempre terminan ganando.
Regio es un artista de rock alternativo que inicia su carrera en solitario tras su paso por diversas bandas, con las que llegó a telonear a grupos como Celtas Cortos, La Fuga o Kitai. Comenzó a componer a los trece años y, con solo diecisiete, fundó su primer grupo musical. A los dieciocho incorporó el piano a su proceso creativo, compaginándolo con clases de canto, y un año después debutó en directo con su primer concierto en la Sala Caravan. Con el objetivo de profundizar en su formación musical, estudió en el Conservatorio–Escuela de Música Creativa de Madrid, donde consolidó su identidad artística. Su primer single en solitario, 'En el ruedo', fue una declaración de intenciones: una canción que invitaba a aceptar las heridas como parte natural de la vida y convertirlas en signo de identidad propia. 'Instintos' continúa esa misma línea, definiendo una voz propia marcada por la intensidad emocional, cruda y honesta, convirtiendo cada canción en una descarga directa de emociones sin filtro.
Musicalmente, 'Instintos' es una descarga directa al pecho. Guitarras tensas que arañan la superficie, una ansiedad contenida que se acumula en cada verso y una energía que crece como un río desbordado. La canción arranca con una atmósfera de tensión creciente, con una guitarra que puntea notas incómodas y una batería que marca un pulso contenido pero amenazante. La voz de Regio entra con una mezcla de rabia y vulnerabilidad, como quien se confiesa a gritos porque ya no puede más con el silencio. El estribillo estalla con una fuerza arrolladora: las guitarras se abren con distorsión, la batería golpea sin piedad y la voz se eleva en un grito contenido que pide ser coreado. No hay producción pulcra ni arreglos elegantes, sino la urgencia de quien necesita sacar lo que lleva dentro antes de que le explote en el pecho. El resultado es una canción que suena a catarsis, a desahogo, a esos momentos en que la música se convierte en la única terapia posible.
'Instintos' no trata de buscar respuestas, sino de abrazar el descontrol. Regio demuestra que el rock alternativo sigue siendo un territorio fértil para explorar las contradicciones humanas cuando se hace desde la honestidad y sin concesiones.
'Instintos' ya está disponible en plataformas digitales, invitando a dejar de luchar contra lo que sentimos, a aceptar que los instintos son más fuertes que la razón y a gritar un estribillo que libera más que cualquier explicación. Un himno para los que han perdido la batalla contra sus propios impulsos, para todos aquellos que entienden que a veces rendirse no es una derrota, sino una forma de honestidad, y que el rock alternativo sigue siendo el mejor escenario para contar las guerras internas que todos libramos a solas.






