
El músico y compositor argentino radicado en Barcelona, Ricci Nostra, continúa desgranando su ambiciosa serie musical "Karate" con el lanzamiento de "Rivotril", el tercer capítulo de una historia de seis canciones que comenzó con "No opines de mí" y continuó con "La enseñanza de Pepe Mujica". Más que un disco al uso, "Karate" es una narrativa construida por entregas, donde cada tema explora una forma distinta de enfrentarse —o de no enfrentarse— a los monstruos que conviven dentro de uno mismo. Y en ese recorrido, "Rivotril" ocupa el lugar de la evasión.
"Rivotril" no es una canción sobre una sustancia, sino sobre la necesidad de escapar de la propia realidad. La canción toma prestado el nombre del conocido ansiolítico para hablar de otra cosa: del "Rivotril" que cada persona fabrica para poder escapar de sí misma. El trabajo, el scroll infinito, la rutina, el estrés, el alcohol, el deporte, la obsesión por producir, la velocidad de la vida contemporánea. Cualquier refugio sirve cuando detenerse significa escuchar todo aquello que uno viene evitando. Con una honestidad que incomoda, la letra retrata esa lucha interna entre el deseo de huir y la imposibilidad de permanecer demasiado tiempo frente al espejo.
Musicalmente, el tema representa uno de los pasos más decididos en la búsqueda de una identidad propia para el proyecto. "Rivotril" cruza el pop alternativo con la milonga, las raíces rioplatenses y españolas, la guitarra española, los sintetizadores y una pulsión latina cercana por momentos a la bachata. El resultado es una canción difícil de clasificar, pero fácil de reconocer: una propuesta fresca, bailable y oscura al mismo tiempo, donde la ligereza del ritmo convive con una letra atravesada por el rechazo hacia uno mismo y la huida.
La canción comenzó a tomar forma durante un retiro creativo en una casa familiar situada en un pequeño pueblo del interior de Cataluña, donde Ricci Nostra desarrolló la preproducción lejos del ritmo habitual de Barcelona. Más tarde, el tema terminó de grabarse y adquirir su forma definitiva en el estudio de Praliné House, en Barcelona. Pero hay un elemento que añade una capa de emoción y memoria al proyecto: durante la posproducción, Ricci recuperó unos audios de WhatsApp enviados tiempo atrás por un amigo personal y extecladista de la banda, fallecido hace un año. Aquellos arreglos de acordeón y bandoneón, que Ricci le había pedido que probara para la canción, encontraron su lugar dentro de la versión definitiva de "Rivotril". No funcionan como un homenaje explícito ni buscan ocupar el centro del relato; son, simplemente, el último arreglo suyo que podrá formar parte de una nueva canción de Ricci Nostra. Y siguen sonando.
"Karate" es una historia en seis capítulos que comenzó con la mirada ajena y el juicio en "No opines de mí", continuó con el miedo y la revolución emocional en "La enseñanza de Pepe Mujica", y ahora se adentra en el territorio más incómodo de la evasión. Con "Rivotril", Ricci Nostra demuestra que la música puede ser un espejo en el que mirarse sin filtros, incluso cuando lo que se ve no es agradable. "Rivotril" ya está disponible en plataformas digitales, invitando a una reflexión sobre los refugios que construimos para no enfrentarnos a nosotros mismos.