
El guitarrista, productor, arreglista y compositor puertorriqueño Alzérreca ha construido una propuesta artística profundamente ligada a sus raíces, a la memoria familiar y a la tradición musical de Puerto Rico . Inspirado por la vieja escuela y por figuras como Ismael Rivera, Felipe Rodríguez y Sylvia Rexach, el artista ha hecho de la sensibilidad y la honestidad sus principales herramientas creativas. Su filosofía encuentra su máxima expresión en "Arte Imperfecta #1", el álbum que llegará a México el próximo 16 de julio y que representa para el músico "el final del principio", una etapa que finalmente decide compartir con el mundo.
La relación de Alzérreca con el arte nació mucho antes de los escenarios. Las poesías de su bisabuelo Jaime Sitiriche —cantante y compositor de bolero en los años 50— despertaron en él la necesidad de mantener vivo un legado familiar que hoy se extiende más allá de la música . Leer esos versos fue como escuchar una conversación que nunca pudo tener, y el álbum los revive. Para Alzérreca, la poesía, la pintura, el baile y la composición forman parte de una misma expresión, una visión artística enriquecida por la influencia de su padre y por las historias que escucha en las calles, en los barrios y en las conversaciones con las personas mayores, cuyas vivencias terminan convirtiéndose en canciones.
Con una fuerte identidad puertorriqueña, el disco conserva el espíritu del campo de Carolina, lugar donde nacieron muchas de las canciones y al que el artista regresó para concluir las grabaciones. Los sonidos del río, los gallos y la esencia de la isla recorren una producción que funciona como una conversación con alguien ausente, mientras explora la nostalgia de los recuerdos con la esperanza de construir nuevas memorias en el futuro. La dimensión familiar ocupa un lugar fundamental: la portada del álbum es una acuarela realizada por su padre y Alzérreca comparte junto a su abuela los versos escritos por su bisabuelo, convirtiendo a "Arte Imperfecta #1" en una pieza cargada de herencia, amor y memoria.
Como carta de presentación para el público mexicano, Alzérreca eligió "Luna Rosada", una pieza escrita en 2021 a partir de un sueño recurrente en el que descubría la ausencia de su pareja. La imagen de la luna desapareciendo con la llegada del día se convirtió en una metáfora sobre aquellas personas que se alejan, pero cuya belleza y significado permanecen intactos con el paso del tiempo. La canción, impregnada de melancolía y aceptación, busca demostrar que una historia triste también puede cantarse con alegría. Para esta versión, el artista decidió unir fuerzas con la cantante mexicana Tania Matus, una colaboración que nació de manera natural y que aporta precisamente aquello que Alzérreca imaginó: una voz que respondiera a esa conversación con alguien que ya no está presente.
Actualmente, Alzérreca se encuentra trabajando en la preparación del inolvidable show que llevará a cabo el 17 de julio en Casa Cali en México . Con varios proyectos de salsa, bachata y nuevos boleros en camino, el artista puertorriqueño inicia una nueva etapa con una obra que reivindica la belleza imperfecta y con una invitación clara: no tener miedo de volver a los recuerdos felices del pasado y permitir que esas memorias sigan iluminando el presente.