
La banda Mandinga, conocida por sus casi 25 años haciendo bailar al público con su energía contagiosa, presenta “Perdóname”, un single completamente distinto a todo lo que han ofrecido hasta ahora. Se trata de una balada urban-flamenco que nace desde el lugar más íntimo posible: el corazón de Barbara Isasi, vocalista del grupo, y su necesidad de comunicarse con sus padres en Madrid a través de una canción que nunca fue enviada como carta ni como mensaje de voz, pero que hoy llega al mundo con la fuerza de la verdad más absoluta.
“Es la canción de una familia hacia otra, escrita y cantada por quien pertenece a las dos.” Esta declaración resume a la perfección el espíritu de “Perdóname”. Por primera vez en su trayectoria, Mandinga abandona las pistas de baile para adentrarse en un territorio íntimo y personal, demostrando que también tiene el poder de hacer que las cosas —y las personas— se detengan. Al menos durante una canción.
Barbara Isasi lo explica con una honestidad desgarradora: “Tienen que saber que existe una versión de Barbara que nunca se fue de Madrid. Esa Barbara cena con sus padres cada domingo. Pero esa misma Barbara también escribió Perdóname”. La canción se convierte así en un puente entre dos mundos, entre la artista que triunfa en Bucarest y la hija que nunca dejó de sentarse a la mesa familiar en Madrid.
Chupi Tool, miembro fundador de Mandinga, batería y productor, añade una capa más de significado: “Creo que lo más valiente y admirable de Perdóname no son las letras. Es la propia Barbara, confiando en que teníamos que hacer esta canción en Mandinga. Eso lo dice todo —sobre Barbara y sobre Mandinga. Por eso estoy convencido de que para Barbara, nosotros también somos su familia. Mandinga. Y como en una familia todo se hace juntos, Perdóname es también nuestra carta a sus padres”.
En el plano técnico y musical, la producción acortó literalmente la distancia entre Madrid y Bucarest, ya que la canción se grabó en ambas ciudades. Pedro Espinosa, a quien los seguidores de la música española conocerán por tocar junto a Javi Medina, es el “culpable” de esa guitarra que acerca a Barbara a casa con cada acorde. La percusión —cajón, palmas, bongos— corre a cargo de Babany y el propio Chupi, mientras que el bajo es de Dani Joo.
La producción, como no podía ser de otra manera, es un asunto interno de toda la familia Mandinga. La producción ejecutiva ha sido responsabilidad de Daniel Dumitru, y la mezcla y masterización son obra de Dragomir Gabriel-Iulian. Un trabajo colectivo que demuestra que, cuando se trata de apoyar a uno de los suyos, la banda se une como la familia que es.
El videoclip, dirigido por Dan Petcan, es en sí mismo una historia condensada en cuatro minutos. No podía haber mejor elección para capturar perfecta y sencillamente todo el estado de ánimo de la canción, toda la sinceridad de Barbara, y el hecho de que Mandinga es la familia lejos de la familia —una que no sustituye absolutamente nada, sino que simplemente está a su lado y la quiere incondicionalmente.
Las imágenes refuerzan ese mensaje de cercanía y verdad, creando una experiencia visual que complementa a la perfección la hondura emocional de la letra y la interpretación.
Es la primera vez que Mandinga entra en territorio flamenco con una producción y composición propias. “Perdóname” es una auténtica balada urban-flamenco, y no podía ser de otra manera. Tenía que haber España pura en una carta personal de Barbara a sus padres en Madrid que nunca fue enviada, en un mensaje de voz que no llegó a ninguna parte pero que hoy, convertido en canción, recorre el mundo.
“Perdóname” ya está disponible en todas las plataformas digitales, invitando a sumergirse en esa atmósfera de sinceridad y amor filial que Mandinga ha sabido capturar con una sensibilidad inédita en su trayectoria. Una canción para detenerse, para escuchar, para recordar que la música puede ser también el abrazo que la distancia impide.






